viernes, 4 de julio de 2008

TRANSOCEANICAS - Aroa y Erato


De pronto descuelgan un ala maltrecha y se vuelven águilas transoceánicas. Están tan cerca y tan lejos, en la vieja Europa matriarcal, en el país que se le cae a la Europa soberbia, en el que se escapa de su carne continental. Y osa, profundo, acariciar la negritud del abajo sometido.
Sé que una respira en Madrid, en una vieja casa de aljabas que se inunda mientras duerme cuando sorprende el aguacero del verano. Sé que otra recorre largos caminos nevados y descose palabras que recoge de las orillas, como flores silvestres. Sé que una se agita en el vértigo del cierre y al día siguiente otros leen palabras que envejecen al ocaso. El diario que es abrigo para el que duerme en la calle. Sé que otra camina con niños y les suelta la mano sólo a la hora de la rayuela.
Sé que están, tan cerca y tan lejos.
Peninsulares.
A veces timonean y vuelven las proas hacia el sur de los sures. Y visitan la vida que estalla por estas tierras en llamas por jóvenes, por incoscientes, por confinadas a los márgenes del mundo. Cuando llegan a mi casa les sirvo café y masas picantes de genjibre. Algún día se animarán al mate Aroa y Erato. Y ese día estarán definitivamente compañeras en estas venas abiertas del fin del mundo.
La foto se la robé a Aroa

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiénes son estas niñas?

aroa dijo...

ay silvana
la piel se me rebela al leerte
mil gracias
tú que siempre estás aquí-allí
pájaro con mucha
mucha luz
y fuerza
espero que, allá o acá, nos tomemos pronto ese mate
un inmenso abrazo
desde madrid
tu casa también

aroa dijo...

ah! qué bueno ponerte tono a la piel
tu invierno ahora es nuestro verano
te mando este calor y sol

Maxxi dijo...

Es un verdadero placer el pasar por aca y otro contar con tu visita a MiPartedelAire®

Anónimo dijo...

Esta Europa soberbia pare de vez en cuando corazones que, como el mío cruzan el Atlántico para sobrevolar sonrisas infantiles como la tuya, Silvana. Y a veces, solo a veces, yo también suelto mi rayuela para llorar o brincar de entusiasmo leyendo palabras tan suaves como tus plumas. No podía ser de otra manera.Gracias. Eres un sol. Un abrazo que irradia lo mejor de mi hasta ese pájaro de fuego que eres tú.Erato