jueves, 21 de junio de 2007

Revolución


Hay una soledad tan sola
En medio de las medallas y las azucenas
Una soledad tan sola
Que se vuelve
Miles de agujeros en el cuerpo
A veces pasa por este río
Un clavel decapitado
Pasa un cordel
Lenguas tendidas calladas secas como huesos
La revolución es un dedo que apaga el sol
En el pubis de la luna
Estalla un orgasmo universal
Y un centenar de desclasados
Le clava al Dueño de las Cosas
Una rosa por la espalda
El amor es una monja en celo
Una prostituta con los pechos en clausura
Se apretará una vez
El gatillo de la noche
Y caerá la muerte malherida
Para que amanezca.

4 comentarios:

Té la mà Maria dijo...

poema desgarrador y bello a la vez, feliciades

nos leemos

saludos

erato dijo...

Escribes fuerte y con garra. Tremendo poema. Un abrazo.

AROA dijo...

hola!no sé como caí aquí, de blog en blog, supongo... sí, que forma tan desgarrada de contar, me ha impactado el blog.
un saludo desde madrid,
aroa

Anónimo dijo...

Hola un gran poema de esos hechos de sangre poética y de esparto dulce. Gracias. Saludos desde madrid, libro de arena me trajo aquí... feliz encuentro

www.librodearena.com/juanfondevila