jueves, 17 de diciembre de 2009

Apenas el amanecer



Durante el año 2002, cuando el país se derrumbaba y caía estrepitosamente sobre los sueños, las utopías y las ilusiones de millones, sentí que me paraba a renacer sobre las losas de un cementerio. Alrededor sólo había respiraciones esforzadas, la garganta del país había enmudecido, las sangres estaban detenidas como ante un camino olvidado. Sentí que había que responder a la noche con llamas diminutas. Con el fuego que se pudiera encender. Apenas una luciérnaga en el ocaso universal.Rey de azares nació del derrumbe. Y habla del derrumbe. Acaso si el país no hubiera estallado en mil pedazos la angustia de la supervivencia no estaría grabada a fuego en un texto que ya no es mío. Que nunca lo fue. Que se construyó solo, pirandéllicamente. Con personajes que asomaban de mi piel buscando quien los escribiera. Traían su historia en los huesos y me la dejaban puesta, colgada en el alma. Para ver si era capaz de concederles nombre y olor.Ahora, además, son papel. Tienen cara, hados y cubiletes precisos. Ahora son. Están afuera. Viven por sí mismos. Y ya no puedo hacerme cargo de sus vidas extremas.

1 comentario:

Erato dijo...

No se me ocurre nadie mejor que tú para dar vida y olor a esos personajes, de los que seguro has aprendido muchas cosas importantes.Un abrazo y de nuevo, enhorabuena, Silvana.Lo mereces