lunes, 9 de noviembre de 2009

Tanto, pero tanto bajo el puente


No sé por qué elegí volver.

No sé por qué abandoné este vuelo.

No sé por qué fue un año sin animarme a entrar.

Como si implicara asomar la nariz a una incerteza aterradora. A un golpe en la cara. A una presencia temible.

No sé por qué tuve tanto miedo. No sé tanto de estas cosas. Pensé que un blog tenía vencimiento. Que si no se lo llenaba de palabras como de combustible una vez cada tanto terminaba languideciendo, muriendo. Y una buscaba el pájaro un día con timidez y terror. Y el pájaro ya no estaba más y sólo había unas letras infames que decían por ejemplo not find out o algo parecido. Tan determinante como eso.

No sé por qué lo dejé en octubre. Y me animo a entrar en noviembre.

Hoy hace dos meses y ocho días que se murió. No pudo escuchar la charla que tuve al aire con Ada Morales. Ni pudo llorar conmigo cuando la Negra dejó de cantar.

La extraño mucho a veces.

Tanto de lo que hablábamos ahora se queda en el silencio. Se escurre por la rejilla del lavatorio cuando me mojo los ojos con agua fría.

Acaso por eso vuelvo. Ahora.

Para decir todas esas cosas.

Que no entran en ninguna caja de té ni en ningún título del diario ni en las zarpadas de la radio ni en el café de la noche.

Sólo son de aquí, de este espacio sin luz pero de fuego.

De este pájaro que soy.


3 comentarios:

Aroa dijo...

me avisó el mar

Hipatia dijo...

Amí me avisó el vuelo de tu luz

erato dijo...

Ese aleteo en mi ventana solo podía ser tuyo, Silvana. No imaginas cuánto he echado de menos tus letras.
Qué más da por qué se va uno, a veces tampoco importa la necesidad de volver. Yo también he tenido unas cuantas mudanzas de piel, de casas, de blogs...etc Qué bueno que volviste! Estaré cerquita.Abrazos y batidas de alas para ti que te arranquen una sonrisa amplia.